Resangrado aneurismático

Resumen del resangrado aneurismático

Tipos de aneurismas cerebrales [1, 2]:

Clasificación según el tamaño del aneurisma [1]:

  • ≤6 mm – Aneurisma pequeño
  • 7 a 12 mm – Aneurisma mediano
  • 13 a 24 mm – Aneurisma grande
  • ≥25 mm – Aneurisma gigante

 

¿Qué es el resangrado aneurismático?

El resangrado aneurismático es una de las complicaciones más temidas y potencialmente mortales tras una hemorragia subaracnoidea aneurismática (HSA) inicial [1, 3]. Se refiere a una segunda hemorragia del mismo aneurisma antes de que haya sido tratado (asegurado) definitivamente [1, 3]. El coágulo inestable que se forma en el sitio de la rotura puede desprenderse, o la pared debilitada del aneurisma puede volver a ceder, provocando otra hemorragia, a menudo más grave, en el espacio subaracnoideo o en el parénquima cerebral [1].

El riesgo de resangrado es más alto poco después de la HSA inicial, alcanzando su punto máximo en las primeras 24 horas, y sigue siendo significativo, particularmente durante los primeros 7 a 14 días, hasta que el aneurisma se asegura mediante clipaje quirúrgico o embolización endovascular/desviación de flujo [1, 3]. Históricamente, las tasas de resangrado en aneurismas no asegurados se situaban entre el 10 y el 30% en el primer mes, con una mortalidad extremadamente alta (a menudo superior al 50-70%) asociada con el propio evento de resangrado [1].

 

Factores de riesgo para el resangrado

Varios factores aumentan la probabilidad de que un aneurisma vuelva a romperse antes del tratamiento [1, 3]:

  • Tiempo desde la rotura inicial: El riesgo es más alto inmediatamente después del primer sangrado y disminuye con el tiempo, pero sigue siendo sustancial hasta que se asegura el aneurisma.
  • Mal grado clínico inicial: Los pacientes que presentan un peor estado neurológico (por ejemplo, mayor grado de Hunt y Hess o WFNS) tienen un mayor riesgo.
  • Cantidad de sangre subaracnoidea: Un gran volumen de sangre observado en la tomografía computarizada (TC) inicial (por ejemplo, mayor grado de Fisher) se asocia con un mayor riesgo.
  • Presión arterial elevada: La hipertensión no controlada aumenta significativamente la tensión sobre la pared debilitada del aneurisma.
  • Características del aneurisma: Un mayor tamaño del aneurisma y ubicaciones específicas pueden conllevar un mayor riesgo de resangrado, aunque esto es complejo.
  • Retraso en el tratamiento: Cuanto mayor es el retraso entre la HSA inicial y el aseguramiento definitivo del aneurisma, mayor es el riesgo acumulativo de resangrado.
La rotura y el posterior resangrado pueden ocurrir en ubicaciones comunes de aneurismas, a menudo con consecuencias neurológicas devastadoras dependiendo del sitio y la gravedad del resangrado [1].
Factor de Riesgo Impacto en el riesgo de resangrado Estrategia de Prevención
Primeras 24 horas tras HSA Periodo de mayor riesgo Aseguramiento urgente del aneurisma (clip/coil)
Mal grado clínico (Hunt/Hess o WFNS altos) Riesgo muy incrementado Intervención temprana + control de PIC/PA
Alto grado de Fisher (gran volumen de HSA) Riesgo incrementado Aseguramiento rápido + nimodipino
Hipertensión no controlada Principal factor de riesgo modificable Objetivo PAS <140–160 mmHg pre-aseguramiento
Tratamiento retrasado del aneurisma El riesgo acumulativo aumenta bruscamente Tratar entre 24–72 h si está estable

 

Presentación clínica y diagnóstico

El resangrado aneurismático generalmente se presenta como un deterioro neurológico súbito y dramático en un paciente que está siendo tratado por HSA [1]. Los signos clave incluyen:

  • Aumento repentino de la gravedad del dolor de cabeza.
  • Disminución abrupta del nivel de conciencia (somnolencia, estupor o coma).
  • Nuevos déficits neurológicos focales (por ejemplo, debilidad, parálisis, cambios pupilares).
  • Convulsiones.
  • Inestabilidad cardiopulmonar (por ejemplo, hipertensión súbita, bradicardia, paro respiratorio).

El diagnóstico generalmente se confirma con urgencia mediante una tomografía computarizada (TC) cerebral repetida, que normalmente mostrará cantidades nuevas o mayores de sangre en el espacio subaracnoideo, ventrículos o parénquima cerebral en comparación con las exploraciones previas [1, 4].

Diagnóstico diferencial del deterioro neurológico súbito tras HSA [1, 4]

Condición Características clave / Puntos distintivos Investigaciones típicas / Hallazgos
Resangrado Aneurismático Disminución catastrófica y súbita del nivel de conciencia, a menudo aumento severo de la cefalea, nuevos déficits. Mayor riesgo al principio, antes de asegurar el aneurisma. La TC de cráneo repetida muestra hemorragia nueva/aumentada (HSA, HIV, HIC). Se requiere angiografía urgente si no está asegurado.
Isquemia cerebral retardada (DCI) debido a Vasopespasmo Normalmente ocurre de 4 a 14 días post-HSA. Inicio gradual o fluctuante de nuevos déficits focales (hemiparesia, afasia) o disminución del nivel de conciencia. Puede tener cambios sutiles precedentes en DTC. La TC de cráneo suele ser normal inicialmente (sin nueva hemorragia). La TC de perfusión/RM puede mostrar isquemia. La angiografía confirma el vasoespasmo (estrechamiento de vasos). El DTC muestra aumento en velocidades de flujo.
Hidrocefalia Aguda Puede ocurrir temprano (sangre obstruyendo vías de LCR) o tarde. Disminución del nivel de conciencia, cefalea, vómitos, +/- parálisis de la mirada. La TC de cráneo muestra ventrículos agrandados desproporcionados al tamaño de los surcos. Puede requerir colocación de DVE.
Convulsiones Pueden causar déficits neurológicos transitorios (parálisis de Todd) o alteración prolongada de la conciencia (estado epiléptico no convulsivo). Pueden ocurrir temprano o tarde post-HSA. Actividad convulsiva clínica o signos sutiles. El EEG confirma la actividad convulsiva o enlentecimiento post-ictal. Las imágenes excluyen una nueva lesión estructural.
Complicaciones Sistémicas (por ej., Sepsis, Hipoxia, Hiponatremia, evento cardíaco) Deterioro frecuentemente asociado con signos de enfermedad sistémica (fiebre, hipotensión, distrés respiratorio, alteración metabólica). Los cambios neurológicos pueden ser más difusos inicialmente. Estudio sistémico relevante (hemocultivos, gasometría, electrolitos, ECG, radiografía de tórax). La TC de cráneo generalmente no muestra ningún cambio intracraneal agudo que explique el deterioro.
Efectos de Medicamentos (por ej., Sedación) Disminución del nivel de conciencia relacionado con la administración o acumulación de medicamentos sedantes/analgésicos. Revisar registro de medicación. Respuesta a la disminución de la sedación o a los agentes reversores (si aplica). Imágenes normales.

 

Imágenes como esta RM cerebral (o más comúnmente, TC) detectan la hemorragia de un aneurisma roto. Una hemorragia *nueva* o *aumentada* en la imagen de control confirma el resangrado [4].

 

Prevención y manejo

La prevención del resangrado es un objetivo primordial en el manejo de la HSA aneurismática [1, 3]. La piedra angular de la prevención es el aseguramiento temprano y definitivo del aneurisma roto [1, 3].

  • Tratamiento urgente del aneurisma: La mayoría de los centros pretenden tratar los aneurismas rotos dentro de las 24-72 horas de la HSA inicial, ya sea mediante [1, 3]:
    • Clipaje Quirúrgico: Cirugía cerebral abierta para colocar un clip de metal a través del cuello del aneurisma, excluyéndolo de la circulación [1, 5].
    • Embolización endovascular/Desviación de flujo: Procedimientos mínimamente invasivos mediante catéteres introducidos por los vasos sanguíneos para colocar espirales (coils) de platino en el saco aneurismático (promoviendo la trombosis) o desplegar stents desviadores de flujo en la arteria madre [1, 5].
    La elección entre clipaje y embolización depende de las características del aneurisma, los factores del paciente y la experiencia institucional [1, 5].
  • Control de la presión arterial: El manejo cuidadoso para mantener la presión arterial sistólica por debajo de un objetivo determinado (por ejemplo, <160 mmHg, pero varía) antes de que se asegure el aneurisma ayuda a reducir el estrés en la pared del aneurisma sin comprometer la perfusión cerebral [1, 3].
  • Minimizar el estrés: Mantener al paciente tranquilo, controlar el dolor y la agitación, y prevenir esfuerzos (por ejemplo, estreñimiento) son también medidas de apoyo importantes [1].

Si se produce un resangrado, el manejo implica resucitación inmediata, control de la presión intracraneal (PIC) y consideración urgente para asegurar el aneurisma si el estado del paciente lo permite, aunque el pronóstico es a menudo muy precario [1].

 

Papel de la terapia antifibrinolítica

Los fármacos antifibrinolíticos, como el ácido aminocaproico (Amicar) o el ácido tranexámico (TXA), actúan inhibiendo la degradación de los coágulos sanguíneos [1]. Han sido estudiados por su potencial para estabilizar el coágulo en el sitio de ruptura del aneurisma y así reducir el riesgo de resangrado antes de que se pueda llevar a cabo un tratamiento definitivo [1, 6].

La evidencia y la práctica actuales sugieren un papel limitado de estos agentes [1, 3, 6]:

  • Pueden considerarse para uso a corto plazo (por ejemplo, hasta 72 horas) como una terapia puente solo en pacientes con una HSA confirmada en los que existe un retraso inevitable para asegurar el aneurisma [3, 6].
  • Su uso es controvertido debido a que, si bien podrían disminuir las tasas de resangrado, los ensayos clínicos han demostrado que pueden aumentar el riesgo de isquemia cerebral retardada (accidente cerebrovascular isquémico), posiblemente al promover la microtrombosis o empeorar los efectos del vasoespasmo cerebral (otra gran complicación de la HSA) [1, 6].
  • El impacto general sobre el resultado funcional a largo plazo sigue siendo incierto, con algunos metaanálisis que no muestran un beneficio neto o incluso un daño potencial [6].
  • Si se utilizan, suelen administrarse por vía intravenosa (por ejemplo, infusión de ácido aminocaproico o ácido tranexámico) desde el ingreso hasta el momento de la reparación del aneurisma, pero se interrumpen inmediatamente después o si aparecen signos de vasoespasmo o isquemia significativos [1, 3].

Es crucial entender que la terapia antifibrinolítica no sustituye al tratamiento definitivo del aneurisma (clipaje o coiling), que sigue siendo la forma más efectiva de prevenir el resangrado [1, 3].

Por otro lado, el vasoespasmo cerebral, un estrechamiento de las arterias cerebrales que suele producirse de 4 a 14 días tras la HSA debido a la irritación por los productos de degradación de la sangre, es otra causa principal de morbilidad y mortalidad después de la HSA, lo que lleva a un accidente cerebrovascular isquémico [1, 3]. El tratamiento del vasoespasmo incluye terapias como bloqueadores de los canales de calcio (nimodipino) y el mantenimiento de un volumen sanguíneo y una presión arterial adecuados (componentes de la terapia triple-H, que hoy en día suele modificarse), y en ocasiones, angioplastia [1, 3]. El riesgo de vasoespasmo existe independientemente de si se utilizan o no antifibrinolíticos.


Referencias

  1. Ropper AH, Samuels MA, Klein JP, Prasad S. Adams and Victor's Principles of Neurology. 11th ed. McGraw Hill; 2019. Chapter 34: Cerebrovascular Diseases (Section on Intracranial Aneurysms and Subarachnoid Hemorrhage, including rerupture and complications).
  2. Greenberg MS. Handbook of Neurosurgery. 9th ed. Thieme; 2019. Chapter 37: Intracranial Aneurysms.
  3. Connolly ES Jr, Rabinstein AA, Carhuapoma JR, et al; American Heart Association Stroke Council; Council on Cardiovascular Radiology and Intervention; Council on Cardiovascular Nursing; Council on Cardiovascular Surgery and Anesthesia; Council on Clinical Cardiology. Guidelines for the management of aneurysmal subarachnoid hemorrhage: a guideline for healthcare professionals from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2012 Jun;43(6):1711-37.
  4. Osborn AG, Hedlund GL, Salzman KL. Osborn's Brain: Imaging, Pathology, and Anatomy. 2nd ed. Elsevier; 2017. Section on Aneurysms and Subarachnoid Hemorrhage.
  5. Winn HR. Youmans and Winn Neurological Surgery. 7th ed. Elsevier; 2017. Volume 4, Chapter 369: Management of Patients with Aneurysmal Subarachnoid Hemorrhage.
  6. Bahra A, Matharu MS, Buchem MA, et al. Antifibrinolytic treatment for aneurysmal subarachnoid haemorrhage. Cochrane Database Syst Rev. 2006 Oct 18;(4):CD001245. Review. Update in: Cochrane Database Syst Rev. 2013;8:CD001245. (Or more recent Cochrane review/meta-analysis).
  7. Report of World Federation of Neurological Surgeons Committee on a Universal Subarachnoid Hemorrhage Grading Scale. J Neurosurg. 1988 Jun;68(6):985-6.
  8. Hunt WE, Hess RM. Surgical risk as related to time of intervention in the repair of intracranial aneurysms. J Neurosurg. 1968 Jan;28(1):14-20.

Ver también