Tracción espinal

¿Qué es la tracción espinal?

La tracción espinal es una técnica terapéutica que implica la aplicación de una fuerza de tracción (fuerza de distracción) a la columna vertebral, ya sea en la región cervical (cuello) o lumbar (espalda baja) (1, 2). Esta fuerza puede ser aplicada manualmente por un terapeuta o mecánicamente utilizando dispositivos especializados o mesas de tracción.

El objetivo principal suele ser aliviar la presión sobre las estructuras espinales, incluidos los discos intervertebrales, las raíces nerviosas y las articulaciones facetarias, aliviando potencialmente el dolor y mejorando la movilidad (1).

Mecanismos de acción propuestos

Se han propuesto varios mecanismos sobre cómo la tracción espinal podría ejercer sus efectos, aunque los procesos fisiológicos exactos no se comprenden completamente y pueden variar según la técnica y los factores del paciente (1, 2, 3):

  • Separación vertebral / Distracción: La aplicación de fuerza puede aumentar temporalmente el espacio entre las vértebras.
  • Descompresión del disco: Teóricamente, la distracción podría reducir la presión dentro del disco intervertebral, fomentando potencialmente la retracción de los abultamientos o hernias discales (aunque la evidencia de una retracción significativa y duradera es objeto de debate). Las afirmaciones de "rehidratación" activa probablemente estén simplificadas en exceso.
  • Ensanchamiento foraminal: Aumentar el espacio entre las vértebras podría agrandar temporalmente los forámenes intervertebrales, reduciendo potencialmente la presión sobre las raíces nerviosas que salen.
  • Apertura/Movilización de las articulaciones facetarias: La tracción puede estirar la cápsula articular y movilizar las articulaciones facetarias.
  • Estiramiento de tejidos blandos: Elongación de músculos, ligamentos y tendones que rodean la columna vertebral.
  • Relajación muscular: La tracción suave e intermitente podría ayudar a reducir los espasmos musculares protectores a través de efectos sobre los reflejos de estiramiento o promoviendo la relajación.
  • Mejora de la circulación: Los cambios en la presión y el movimiento podrían influir en el flujo sanguíneo local.

Tipos de tracción espinal

La tracción se puede clasificar de varias maneras (1, 2):

  • Manual vs. Mecánica:
    • Tracción manual: Fuerza aplicada por las manos del terapeuta. Permite un control preciso y retroalimentación, pero depende del operador y es difícil de mantener durante períodos prolongados.
    • Tracción mecánica: Fuerza aplicada a través de una unidad motorizada conectada a arneses o cabestros para la cabeza. Permite fuerzas controladas, sostenidas o intermitentes durante duraciones más largas. A menudo se realiza en mesas de tracción especializadas.
  • Las mesas de tracción mecánica utilizan arneses y fuerzas controladas para las terapias de descompresión espinal (1).

    La tracción mecánica se puede aplicar a la columna cervical (cuello) o lumbosacra (espalda baja) utilizando arneses específicos y configuraciones de mesa (1).

  • Cervical vs. Lumbar: Aplicación dirigida al cuello o a la espalda baja.
  • Modo de aplicación:
    • Tracción estática/sostenida: Fuerza continua aplicada durante una duración establecida.
    • Tracción intermitente: Períodos alternos de fuerza de tracción y relajación.
  • Posición del paciente: Se puede aplicar con el paciente en decúbito supino (boca arriba) o prono (boca abajo), o a veces sentado (para tracción cervical).

Algunas mesas de tracción modernas incorporan características como calor o vibración, con el objetivo de mejorar la relajación muscular y la comodidad del paciente durante el procedimiento, pero estas son adiciones al principio básico de aplicar fuerza de distracción.

Indicaciones para la tracción espinal

La tracción espinal a veces se usa como parte de un programa de fisioterapia para afecciones como (1, 2, 4):

  • Radiculopatía cervical o lumbar: Dolor, entumecimiento u hormigueo que se irradia por el brazo o la pierna debido a la compresión de la raíz nerviosa (por ejemplo, por una hernia de disco o estenosis foraminal). La tracción tiene como objetivo descomprimir potencialmente la raíz nerviosa.
  • Enfermedad degenerativa del disco (EDD): Para reducir posiblemente la presión sobre los discos y las articulaciones facetarias.
  • Hernias o protrusiones de discos intervertebrales: Con el objetivo teórico de reducir la presión intradiscal o fomentar la retracción del abultamiento (efectividad debatida).
  • Disfunción/Pinzamiento de la articulación facetaria: Para abrir o movilizar articulaciones facetarias hipomóviles.
  • Espasmo muscular: La tracción intermitente suave puede ayudar a reducir la defensa muscular y el dolor asociado.
  • Dolor/rigidez generalizada de cuello o espalda baja: A veces se usa para mejorar la movilidad y reducir los síntomas, aunque la evidencia suele ser más débil que para la radiculopatía.

La decisión de usar tracción depende de una evaluación clínica exhaustiva y a menudo se combina con otras terapias como el ejercicio y la terapia manual.

Contraindicaciones y precauciones

La tracción espinal no es apropiada para todos los pacientes. Las contraindicaciones y precauciones clave incluyen (1, 2, 4):

  • Contraindicaciones absolutas:
    • Inestabilidad espinal (por ejemplo, fractura, espondilolistesis severa, inestabilidad posquirúrgica antes de que la fusión sea sólida)
    • Infección espinal (por ejemplo, osteomielitis, discitis)
    • Malignidad espinal (Cáncer)
    • Lesión espinal aguda (por ejemplo, esguince/distensión severa reciente)
    • Síndrome de cauda equina o mielopatía progresiva
    • Osteoporosis severa (riesgo de fractura)
    • Artritis reumatoide que involucra inestabilidad espinal (especialmente C1-C2)
    • Condiciones que empeoran con la tracción
    • Incapacidad del paciente para tolerar la posición o el procedimiento
  • Contraindicaciones relativas/Precauciones:
    • Embarazo (especialmente tracción lumbar)
    • Hernia de hiato, hernia abdominal (tracción lumbar)
    • Claustrofobia
    • Disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) (tracción cervical con cabestro)
    • Enfermedad respiratoria o cardiovascular severa
    • Deterioro cognitivo
    • Trastornos del tejido conectivo que afectan la integridad de los ligamentos
    • Antecedentes de cirugía de columna (requiere consideración cuidadosa)

Resumen del procedimiento

Durante la tracción mecánica:

  • El paciente se coloca cómodamente en la mesa de tracción (supino o prono para lumbar; supino o sentado para cervical).
  • Los arneses se aplican de forma segura (pélvico y torácico para lumbar; cabestro para la cabeza para cervical).
  • La unidad de tracción se configura de acuerdo con los parámetros prescritos: fuerza (cantidad de tracción, a menudo basada en el porcentaje de peso corporal para lumbar, o un peso establecido para cervical), duración (por ejemplo, 10-20 minutos), modo (estático o intermitente con tiempos específicos de retención/descanso) y ángulo de tracción.
  • La fuerza se aplica gradualmente y es monitoreada por el terapeuta.
  • El paciente debe sentir una suave sensación de tracción, no un dolor significativo. Cualquier síntoma adverso debe informarse de inmediato.

Evidencia científica y perspectiva

La efectividad de la tracción espinal sigue siendo un tema de debate, con evidencia mixta de ensayos clínicos (1, 2, 4, 8):

  • Tracción lumbar: En general, falta evidencia de alta calidad que respalde la efectividad de la tracción lumbar (especialmente cuando se usa sola) para el dolor lumbar agudo o crónico inespecífico (8). Algunos estudios sugieren un beneficio potencial cuando se combina con otras terapias para subgrupos específicos, como aquellos con radiculopatía (ciática), pero los resultados son inconsistentes (4).
  • Tracción cervical: Existe cierta evidencia moderada que sugiere que la tracción cervical intermitente puede proporcionar un alivio a corto plazo para el dolor de cuello, particularmente cuando se asocia con radiculopatía, a menudo cuando se combina con ejercicio (4, 9). La evidencia de un beneficio a largo plazo es menos clara.
  • En general: La tracción a menudo se usa en base al razonamiento clínico y la respuesta del paciente en lugar de evidencia fuerte y consistente para muchas afecciones. Su papel suele ser como complemento dentro de un programa de rehabilitación más amplio que incluye ejercicio y educación (4).

Consideraciones posteriores a la tracción

Después de una sesión de tracción:

  • La tensión se libera gradualmente.
  • Por lo general, se aconseja a los pacientes que descansen brevemente antes de levantarse lentamente para evitar mareos o un posible rebote de los síntomas.
  • En general, se recomienda evitar movimientos bruscos, levantar objetos pesados o realizar actividades extenuantes inmediatamente después de la sesión para permitir que los tejidos se adapten.
  • Es importante el seguimiento con los ejercicios prescritos o los consejos posturales.

Diagnóstico diferencial

Antes de considerar la tracción para el dolor de cuello o espalda, es crucial descartar afecciones en las que podría ser ineficaz o estar contraindicada:

Área de dolor Condiciones que requieren un manejo diferente/urgente
Espalda baja +/- Dolor de pierna Síndrome de cauda equina, infección espinal, tumor espinal, fractura inestable, osteoporosis severa, espondiloartropatía inflamatoria, causas no espinales (AAA, cálculos renales, etc.).
Cuello +/- Dolor de brazo Mielopatía cervical, infección/tumor espinal, fractura inestable/lesión de ligamentos, osteoporosis severa, problemas vasculares (disección), meningitis, brote de artritis inflamatoria.

Referencias

  1. Michlovitz SL, Bellew JW, Nolan TP Jr. Modalities for Therapeutic Intervention. 6th ed. F.A. Davis Company; 2016. (Capítulo sobre tracción espinal)
  2. Prentice WE. Therapeutic Modalities in Rehabilitation. 5th ed. McGraw-Hill Education; 2016. (Capítulo sobre tracción espinal)
  3. Krause M, Refshauge KM, Dessen M, Boland R. Lumbar spine traction: evaluation of effects and recommended application for low back pain. Man Ther. 2000;5(2):72-81. doi:10.1054/math.1999.0221 (Revisión de mecanismos/efectos)
  4. Wong JJ, Côté P, Sutton DA, et al. Clinical practice guidelines for the noninvasive management of low back pain: A systematic review by the Ontario Protocol for Traffic Injury Management (OPTIMa) Collaboration. Eur J Pain. 2017;21(2):201-216. doi:10.1002/ejp.931 (Aborda la tracción para el dolor lumbar)
  5. Thoomes EJ, Scholten-Peeters GGM, Koes BW, Falla D, Verhagen AP. The effectiveness of conservative treatment for patients with cervical radiculopathy: a systematic review. Clin J Pain. 2013;29(12):1073-1086. doi:10.1097/AJP.0b013e31828441fb (Incluye tracción para radiculopatía cervical)
  6. Saunders HD, Saunders R. Evaluation, Treatment and Prevention of Musculoskeletal Disorders. Vol 1: Spine. 4th ed. Saunders Group; 2004. (Texto clásico sobre técnicas de tracción)
  7. Childs JD, Cleland JA, Elliott JM, et al. Neck pain: Clinical practice guidelines linked to the International Classification of Functioning, Disability, and Health from the Orthopaedic Section of the American Physical Therapy Association. J Orthop Sports Phys Ther. 2008;38(9):A1-A34. doi:10.2519/jospt.2008.0303
  8. Clarke JA, van Tulder MW, Blomberg SE, et al. Traction for low-back pain with or without sciatica. Cochrane Database Syst Rev. 2007;(2):CD003010. doi:10.1002/14651858.CD003010.pub4 (Revisión Cochrane sobre tracción lumbar)
  9. Graham N, Gross A, Goldsmith C, et al. Mechanical traction for neck pain with or without radiculopathy. Cochrane Database Syst Rev. 2008;(3):CD006408. doi:10.1002/14651858.CD006408.pub2 (Revisión Cochrane sobre tracción cervical)