Trastorno de pánico (ataques de pánico)

¿Qué son los ataques de pánico y el trastorno de pánico?

Un ataque de pánico es una aparición súbita de miedo intenso o malestar que alcanza su punto máximo en cuestión de minutos. Durante este tiempo, se presentan varios síntomas físicos y cognitivos característicos (1, 2). Estos ataques pueden ocurrir de forma inesperada o ser desencadenados por situaciones específicas.

El trastorno de pánico se diagnostica cuando una persona experimenta ataques de pánico recurrentes e *inesperados*, y al menos uno de los ataques ha sido seguido por un mes o más de preocupación persistente por tener ataques adicionales o sus consecuencias (por ejemplo, perder el control, sufrir un ataque cardíaco, "volverse loco"), y/o un cambio de comportamiento desadaptativo significativo relacionado con los ataques (por ejemplo, evitación de situaciones) (1, 2).

Los ataques de pánico se sienten intensamente reales y aterradores, a menudo llevando a las personas a creer que están experimentando una emergencia médica grave como un ataque cardíaco, un derrame cerebral o asfixia, incluso cuando no hay un peligro físico real presente (1, 3).

Los ataques de pánico implican un miedo intenso y repentino acompañado de síntomas físicos angustiantes como palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, dolor en el pecho y sudoración (1, 2).

Síntomas de un ataque de pánico

Según los criterios del DSM-5, un ataque de pánico implica una aparición súbita de miedo intenso o malestar que alcanza su punto máximo en minutos, durante el cual ocurren cuatro o más de los siguientes síntomas (2):

  • Palpitaciones, corazón que late fuerte o frecuencia cardíaca acelerada
  • Sudoración
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de dificultad para respirar o asfixia
  • Sensación de ahogo
  • Dolor o molestias en el pecho
  • Náuseas o malestar abdominal
  • Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo
  • Escalofríos o sensación de calor
  • Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (sentirse separado de uno mismo)
  • Miedo a perder el control o "volverse loco"
  • Miedo a morir

Aunque la intensidad máxima generalmente se alcanza rápidamente (a menudo en 10-20 minutos), algunos síntomas residuales o sentimientos de inquietud pueden persistir por más tiempo (1).

Trastorno de pánico: Más allá de los ataques

El diagnóstico del trastorno de pánico no depende solo de tener ataques de pánico, sino de la respuesta a esos ataques (1, 2):

  • Ansiedad anticipatoria: Preocupación persistente sobre cuándo podría ocurrir el próximo ataque o cuáles podrían ser sus consecuencias.
  • Conducta de evitación: Cambiar significativamente el comportamiento para evitar situaciones, lugares o actividades percibidas como posibles desencadenantes o donde escapar podría ser difícil si ocurre un ataque. Esto puede limitar severamente la vida diaria.
  • Agorafobia: Aunque es un diagnóstico separado, el trastorno de pánico aumenta significativamente el riesgo de desarrollar agorafobia: un miedo intenso y evitación de situaciones donde escapar podría ser difícil o la ayuda no estar disponible si ocurren síntomas similares al pánico (por ejemplo, transporte público, espacios abiertos, espacios cerrados, multitudes, estar fuera de casa solo) (1, 2).

El trastorno de pánico no tratado puede provocar un deterioro funcional significativo y aislamiento.

Causas y factores de riesgo

La causa exacta del trastorno de pánico es desconocida, pero probablemente involucra una combinación de factores (1, 3):

  • Genética: El trastorno de pánico tiende a ser hereditario, lo que sugiere una predisposición genética.
  • Neurobiología: Se implica una desregulación en los circuitos cerebrales y sistemas de neurotransmisores involucrados en las respuestas de miedo y ansiedad (por ejemplo, que involucran la amígdala, serotonina, norepinefrina, GABA).
  • Temperamento: Las personas con mayor neuroticismo o sensibilidad a la ansiedad pueden ser más propensas.
  • Eventos vitales estresantes: Los factores estresantes importantes (por ejemplo, pérdida, trauma, cambios significativos en la vida) a veces pueden preceder al inicio o desencadenar ataques, aunque a menudo los ataques aparecen de forma inesperada.
  • Otros factores: Ciertas condiciones médicas o el uso/abstinencia de sustancias a veces pueden desencadenar síntomas similares al pánico.

El trastorno de pánico generalmente comienza al final de la adolescencia o al principio de la edad adulta (a menudo en la veintena) y afecta a las mujeres aproximadamente el doble que a los hombres (1). No se han encontrado diferencias significativas consistentes entre grupos étnicos o socioeconómicos.

Diagnóstico

El diagnóstico lo realiza un profesional de la salud o de la salud mental calificado basándose en (1, 2):

  • Entrevista clínica detallada sobre los síntomas, frecuencia, desencadenantes (o la falta de ellos), preocupación, conductas de evitación y el impacto en la vida.
  • Evaluación frente a los criterios del DSM-5 (o CIE) para el Trastorno de Pánico.
  • Descartar otras condiciones médicas que puedan causar síntomas similares (por ejemplo, trastornos de la tiroides, arritmias cardíacas, afecciones respiratorias, trastornos neurológicos, abstinencia de sustancias). Esto a menudo implica un examen físico y puede incluir pruebas de laboratorio o ECG.
  • Diferenciación de otros trastornos de ansiedad o condiciones de salud mental.

Opciones de tratamiento

El trastorno de pánico es altamente tratable. Los tratamientos efectivos generalmente involucran psicoterapia, medicación o una combinación de ambas (1, 3, 4).

Psicoterapia (TCC)

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) se considera un tratamiento de primera línea y altamente efectivo para el trastorno de pánico (1, 4). Los componentes clave a menudo incluyen:

  1. Psicoeducación (Aprendizaje): Comprender los ataques de pánico, el trastorno, la respuesta de "lucha o huida" y la justificación del tratamiento.
  2. Automonitoreo: Llevar diarios para rastrear los ataques de pánico, síntomas, desencadenantes (si los hay) y pensamientos/comportamientos asociados.
  3. Reentrenamiento respiratorio: Aprender técnicas de respiración diafragmática para controlar la hiperventilación y reducir los síntomas físicos durante la ansiedad o un ataque.
  4. Reestructuración cognitiva (Repensar): Identificar y desafiar las malas interpretaciones catastróficas de las sensaciones físicas (por ejemplo, darse cuenta de que las palpitaciones no son un ataque cardíaco) y reemplazar los pensamientos temerosos por otros más realistas.
  5. Terapia de exposición: Exponer gradual y sistemáticamente al individuo a las sensaciones físicas temidas (exposición interoceptiva) y a las situaciones evitadas (exposición in vivo) para reducir el miedo y las conductas de evitación a través de la habituación y el aprendizaje.

Medicamentos

Los medicamentos también pueden ser efectivos, particularmente para reducir la frecuencia y severidad de los ataques (1, 4):

  • Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) e Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN): Estos antidepresivos generalmente se consideran medicamentos de primera línea debido a su efectividad y perfil de seguridad. Los ejemplos incluyen fluoxetina, sertralina, paroxetina, escitalopram, venlafaxina. Por lo general, requieren varias semanas para hacer efecto completo.
  • Benzodiazepinas: (por ejemplo, alprazolam, clonazepam, lorazepam). Estos medicamentos contra la ansiedad actúan rápidamente para aliviar los síntomas de pánico, pero generalmente se recomiendan para uso a corto plazo o según sea necesario debido a los riesgos de tolerancia, dependencia, síntomas de abstinencia y efectos secundarios cognitivos (1, 4).
  • Antidepresivos tricíclicos (ATC): Antidepresivos más antiguos, a veces utilizados si los ISRS/IRSN son ineficaces, pero a menudo tienen más efectos secundarios.
  • Medicamentos anticonvulsivos: Algunos pueden usarse fuera de indicación en casos específicos, pero no son tratamientos estándar de primera línea.

La elección del tratamiento depende de la gravedad de los síntomas, la preferencia del paciente, el historial médico y la respuesta a tratamientos anteriores. Combinar la TCC y la medicación suele ser muy eficaz (4).

Con el tratamiento adecuado, muchas personas con trastorno de pánico experimentan una mejora significativa o una recuperación completa y pueden volver a sus actividades normales (1, 3).

Diagnóstico diferencial

Es crucial diferenciar los ataques/trastorno de pánico de otras afecciones:

Afección Características diferenciadoras clave
Condiciones médicas Cardíacas (arritmias, angina, infarto de miocardio), Pulmonares (asma, EPOC, embolia pulmonar), Endocrinas (hipertiroidismo, hipoglucemia, feocromocitoma), Neurológicas (convulsiones, trastornos vestibulares), Anemia. Requiere evaluación médica (ECG, laboratorios, etc.). Los síntomas pueden ser más persistentes o estar directamente relacionados con el esfuerzo/desencadenantes específicos.
Uso/abstinencia de sustancias La intoxicación por estimulantes (cocaína, anfetaminas), el exceso de cafeína, la abstinencia de alcohol o benzodiazepinas pueden imitar los ataques de pánico. El historial es clave.
Otros trastornos de ansiedad Los ataques de pánico pueden ocurrir en otros trastornos (Ansiedad social, TEPT, Fobia específica), pero en el Trastorno de Pánico, al menos algunos ataques son *inesperados*, y el miedo principal a menudo es sobre los ataques en sí. El Trastorno de Ansiedad Generalizada implica preocupación persistente, no ataques discretos.
Trastorno de síntomas somáticos El enfoque está en los síntomas físicos en sí y en los pensamientos/sentimientos/comportamientos excesivos relacionados con ellos, con menos énfasis en los ataques discretos de miedo.

Referencias

  1. National Institute of Mental Health (NIMH). Panic Disorder: When Fear Overwhelms. Updated April 2022. Available from: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/panic-disorder-when-fear-overwhelms
  2. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th ed, Text Revision (DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing; 2022.
  3. Bystritsky A, Khalsa SS, Cameron ME, Schiffman J. Current diagnosis and treatment of anxiety disorders. P T. 2013;38(1):30-57.
  4. Roy-Byrne PP, Craske MG, Stein MB. Panic disorder. Lancet. 2006;368(9540):1023-1032. doi:10.1016/S0140-6736(06)69418-X